sábado, 5 de noviembre de 2016

BÓREAS/BOREAS

Millions of years ago, six pair of siblings left us the wind, a boiling suspension towards Sipofene // Hace millones de años, seis pares de hermanos nos heredaron el viento, un suspenso que hierve en dirección a Sipofene.



CUANDO LOS HUESOS QUEMAN, Sipofene,
a gota de agua cuelga la espina;
tu sexo de Cadmo galopa el amaretto.
Las estrellas en guerra
iluminan tu canto blanco,
tu piel de Cadmo sobre estiércol de venado,
canto de chicharras y encajeras:
tu madre fue una centella.

WHEN THE BONES BURN, Sipofene,
The spine hangs down at a water drop;
Your Cadmus sex gallops the amaretto.
The stars at war
Illuminate your white singing,
Your skin of Cadmus on deer dung,
Song of cicadas and lace woman:
Your mother was a spark.

CON EL GESTO AMARGO,
las familias despiden al gigante
que desciende en vuelo precipitado
de cáncer a ser padre;
la “ye” del esclavo nos delata,
el amor no resiste el velo:
los mejores versos se pierden al aire.

WITH BITTER GESTURE,
The families bid farewell to the giant
Who descends into a precipitate flight
Of cancer to be a father;
The “y” of the slave betray us,
Love can’t withstand the veil:
The best verses are lost in the air.

CUANDO EN EL CAMINO VEAS
a quien te quiere descalza, Sipofene,
siéntate a vendar sus pies;
los caballos traerán la cal de los guijarros
y el carbón para tus manos
curtidas por fuego y cirrosis.
Los buscapiés labran para otros
lo que en casa será discordia,
así que continúa con tu solario
antes de pelear en tierra lo que es del mar,
antes de disparar contra el nahual.
Despierta, la sal también atería.

IF ON THE GO YOU SEE
Who loves you barefoot, Sipofene,
Sit and bandage their feet;
The horses will bring you lime from pebbles
and coal for your hands
hardened by fire and cirrhosis.
The squibs plow for others
What at home will be discord,
So keep on with your solarium
Before fighting on the ground for what belongs to the sea,
Before shooting at the nahual.
Wake up. Salt also would freeze.

CUANDO LOS ENUNCIADOS SE HAGAN CHIQUITOS
como los huesos de los amigos,
pisa con impromptu el silencio,
los kilómetros desbocarán la aurora
en tu volcán cacique;
las carretas cargarán
el memorial de la ausencia.
Allá donde la mandrágora se esconde
conjura quién eres.

WHEN THE SENTENCES SHRINK
Like the bones of friends,
Impromptu step on silence,
Kilometers will bolt the dawn
Into your despot volcano
The roads will carry
The memorial of absence.
There, where the mandrake lurks
Conjures who you are.

LOS JORNALEROS aúllan con el sonido
de la guerra en los campos de amapola,
música para becerros,
pito de tren que lleva el aliento
del soldado alimentado por Chernobyl.
Hay tanto destensando el hilo, Sipofene,
tanta llama en la entrepierna,
botas humilladas,
manos metálicas,
silencios de comandancia.
¿Qué se llevará el polvo?,
si las hadas en carretera
hurtan el agua de las rosas.
Siempre estuvimos muertos frente al
desnudo de las medias violeta;
es un campo de hierro, Sipofene,
un campo queloide.

THE LABORERS howl with the sound
Of war in the poppy fields,
Music for calves,
A train whistle carries the breath
Of the soldier fed by Chernobyl.
There’s so much slackening the thread, Sipofene,
Such fire in the crotch,
Humiliated boots,
Metallic hands,
Headquarter silences.
What will the dust take away with it?
If we were always dead against the
violet stockings nakedness;
It is a field of iron, Sipofene,
a keloid field.


Zazil Alaíde Collins
Traducción: Ximena Atristain

lunes, 17 de octubre de 2016

Rapsodia de las rosas en la nieve [para Nico]

PRELUDIO 

Las muñecas de las niñas tristes llovieron
sobre los sueños de duela vieja.
En invierno, las copas y candelabros
resplandecieron el negativo de tus fotografías
y los caminos de argento.

Las niñas siguen jugando en los peldaños.
No entendieron la persecución.
Nadie estuvo ahí.
Nadie está ahí, dijeron.

Pero tus ventanas deliraron,
en medio del bosque
esas historias
del asesinato cruel y la huida.
Todos comenzaron a perder la partida.

Aprendiste a cantar
para simular el silbato del cartero
entregándote las melodías de tu padre,
la canción de la hija única
y los nibelungos.

Una parvada de pequeñas criaturas negras mordió a Nico en los labios, y un coro cantó.





MEMENTO

Decantan pajarracos de Tananore en tus ojos
y esa cara fría
de tormentos y nuevos comienzos
marca con honor, corazón vacío,
tus huesos en pilares perennes.
Tú, Nico, que fuiste el nombre del hombre griego,
la mujer de Chanel en Coco, la de la Dolce vita
tumbando religiones falsas
de anarquías nazis y conquistadores,
desfalleciste sobre una bicicleta.

Oh, tanta proeza se convirtió en innuendo.



Fragmento de Junkie de nada

viernes, 7 de octubre de 2016

ACANTILADO

Que me mate el mar antes que el sistema.

Nelda Piña y la BOA



Este es un poema sobre la zozobra,
sin talega,
sus latidos escarpa.
¿La cicatriz se adapta o la rechaza tu albor?

Repaso una estela para no olvidar
el olor del lucero,
el señuelo de la serranía,
esa hondura por la que los redobles
anuncian la cartografía del miedo
o de una enemistad.

Decantamos lo que no se pronuncia 
pero existe
sabemos que ocurrirá
como el eco,
como un crimen.

Si aún eres terso como el bisonte
platícale al meteoro
 
por cuál fractura pasa su luz.
¿Cuál es tu roca?
En esa greca transcribo mi piedra.

Tras la cueva nos preguntamos
“¿por qué no eres como yo?”,
pero el dolor es indiferente,
caminamos a una casa vacía.

En la corteza del cielo
se reescriben los quebrantos,
toda insana palabra del derroche
toda mezquindad de quien teme al amanecer,
todo prejuicio en campo traviesa.

Para golpear la arena
tam
 tam
hace falta el arrullo de la caracola,
el amuleto de las pequeñas cosas.

Siempre he querido escribir sobre el amor
pero entre mi cielo y la tierra
mi hechizo nunca es rezo,
y un buda es detonado
y parto al otoño
en un tren de latón.

De día y de noche el petricor
se refugia en mi corazón,
raíz del leño
para hablar con el tocón.

“La gente muere para probar que vivió” [Guimarães],
sí, 

para soñar 
con el cauce de un canto,
encontrar el
 santelmo en sus ojos,
abrazar el hallazgo en un resplandor de besos.




jueves, 6 de octubre de 2016

Cuatro minimal: pequeñas personas haciendo grandes cosas


¿Quién se lanza a una caminata en solitario sino el viajero que busca encontrarse? La silueta de un hombre atraviesa un aparente llano, cuando el cielo se oscurece, en una suerte de viaje de iniciación en el que se enhebra una cadencia, la cadencia de un canto. Eso nos deja intuir la contraportada ―arte de Arturo López Pío, de Cineamano― de La cola del dragón, primer material de estudio de Cuatro minimal, grabado en la Sala Julián Carrillo de Radio UNAM, y coproducido por The Sukiyaki Meets The World.
Se dice que existen cinco tipos de dragón, y el tipificado oriental, además de dador, es un transmisor de mensajes entre los hombres y los seres celestes. Por si fuera poco, su fascinante figura une elementos opuestos: pájaro, pez, fuego, lluvia, luna, sol. Su naturaleza gestora concentra los símbolos de la fuerza, la justicia y la sabiduría. El dragón es la armonía; el dragón es la palabra, porque que guarda también el espíritu de los dioses, y la palabra es canto. Para muchas culturas, quien trabaja el lenguaje oral es considerado un sacerdote, un chamán, un clarividente; así las voces que sobre tambores inscriben esta historia y desde 2011 nos descubren remedios para sanar alientos melancólicos.
El agosto de ese año, invitados por Nicolas Ribalet (el primer o quinto minimal, depende la perspectiva), Juan Pablo Villa y Fernando Vigueras se embarcaron en una travesía con rumbo a Nanto, Japón —un pequeñísimo lugar donde la gente planta su arroz a fuera de su casa, en palabras de Villa—, para unirse, desde la expresión mínima, con Chang Jaehyo y Sakaki Mango en el Centro Cultural Helios, donde han realizado residencias artísticas tanto Villa como Vigueras y Arturo López Pío. El resultado se presentó en The Sukiyaki Meets The World, festival anual por el que han desfilado músicos latinoamericanos como Pernett, en 2012, y este 2016 Cecilia Todd y Aca Seca Trío.
La historia me la contó Juan Pablo Villa en una desenfadada conversación hace unos meses. Todo comenzó cuando en un Encuentro de las Artes Escénicas, en la Ciudad de México, Villa conoció a Benjamim Taubkin, gran compositor y promotor cultural brasileño que vive en Londres, quien nos invitó a Pío y a mí a un festival a presentar La gruta de Baba, en São Paulo y San Salvador de Bahía, y ahí conocí a Nicolas Ribalet, un francés que vive en Japón, representando un proyecto de Chang Jaehyo de música tradicional y contemporánea de tambores coreanos; nos hicimos muy buenos amigos y resultó que Ribalet, además de ser un gran manager, es el director de The Sukiyaki Meets The World desde hace diez años; entonces, al año siguiente fui invitado a una residencia artística en Krems, Austria, con un músico mexicano que yo escogiera, y decidí llevar a mi gran amigo Fernando Vigueras, guitarrista de música contemporánea, experimental, pero que también acompaña, por ejemplo, a Dora Juárez en este proyecto de música sefaradí con Francisco Bringas… Nos encontramos en una casa con Sakaki Mango, un japonés que vive en la ciudad de Kagoshima, Japón, y con Chang Jaehyo, que vive en Seúl, Corea. Ahí juntos cocinábamos, dormíamos y demás, osea, nos emborrachábamos juntos… teníamos una vida en la casa y en el Centro Cultural Helios. Ahí empezamos a darle forma a este proyecto.
Así Jaehyo, Mango, Villa y Vigueras formaron el ensamble Cuatro minimal para, sin pretenderlo, mitigar incendios como mediadores de palabras. Su música funde motivos de las tradiciones musicales de Japón, Corea y México, pero también de Kenia y Tanzania, pues dentro de percusiones como el janggu se funden la mbira, limba y kalimba.
Cada vez más relajado, Villa, el artista vocal y compositor, me presenta a los integrantes no mexicanos: Jaehyo toca en janggu, que es un instrumento de doble parche y viene de la música tradicional coreana y se toca con dos baquetas distintas; toca también una especie de campana o cencerro, y es un gran cantante de la ópera tradicional de Corea, el pansori. Es excelente, y toca música tradicional pero también la combina con música contemporánea. Ha sido muy criticado por los más puristas, pero también aclamado por la crítica justo por lo mismo. Es uno de los percusionistas más importantes en Corea. Sobre Mango, de quien me advierte “es parte importante de la alegría de The Sukiyaki Meets The World, ya lo conocerás”, comparte que es un compositor, cantautor, digamos, y la manera en que canta y toca es excepcional. Él combina el japonés y el kagoshima-ben, que es su lengua materna, y toca con kalimbas y limbas… Ocupa más o menos la mitad del año yendo a África a estudiar los ritmos, compartir con las comunidades su música y aprender. Es una persona sumamente cuidadosa y disciplinada con lo que hace... y es exigente; digamos que muchas de las partes de esta banda él las dirige o propone la primera forma y de ahí se desarrolla.   
Cuatro minimal nos simplifica en su simbiosis musical que la naturaleza concentra las máximas que nos fortalecen; los cantos de Juan Pablo Villa —que a ratos recuerdan voces de animales— a los que entrega su sonrisa, deben hacernos confiar en ello: cada palpitación es una transformación.
Compuesta por Fernando Vigueras y Sakaki Mango, la pieza que da vida al dragón es homónima del disco, y además está dedicada a los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, Guerrero. En ella, la voz de Villa concentra la agitación y transmite la furia de un coletazo de realidad, porque “cuánto más la sangre al cántaro gotea y nos revienta la cabeza en pedazos de tres en cuatro de cuatro en tres”. Es la belleza dentro de la furia, donde queda la sensación de que los espíritus de dolor sanarán con los fraseos acuosos que intentan mitigar hogueras, como en el caso del popurrí "Arirang/Yo ya me voy", que combina las tonadas del folclore del arirang y canto cardenche. 
Los anhelos, como astros, también surgen del fuego (Jaehyo) que, avivado por este cuarteto, nace de los contrarios, cuando mar (Vigueras) y tierra (Mango) exhalan (Villa) y se encuentran en el tema “Nine”, que significa esperanza en coreano. Al anclarse en diversas tradiciones musicales de cuerdas y percusiones, así como en oralidades y folclores primigenios, Cuatro minimal vislumbra la construcción de un lenguaje. Para la música, el ensamble es hálito y una nueva concepción del tiempo: una comunión con el universo y la imperante necesidad de escuchar los unos de los otros, tal como cantan en “Amagiki”, que significa “pequeño” y que fue compuesta bajo el precepto de “pequeñas personas haciendo grandes cosas”. Para Villa es una pieza emblemática de la banda porque fue en la que más trabajamos en la primer residencia, en Japón; es una pieza en cinco cuartos… Lo que hacíamos era escribir más o menos los patrones rítmicos que se iban generando a través de las improvisaciones. Muchas de las piezas parten de improvisaciones. La pieza ya existía, Mango la había grabado previamente; entonces él la trae con su kalimba y empezamos a improvisar encima y a fijar ciertas cosas, pero en medio justo abrimos un gran puente donde estuvimos trabajando qué tipo de figuras rítmicas, cuándo entraba quién, cuándo salía quién. Hay una parte que es muy evidente cuando yo estoy haciendo una especie de solo empiezo un loop y desarrollo toda la pieza y después los músicos me van siguiendo y regresamos… Es un poco como en el jazz: se canta el tema, hay una parte a la mitad donde se improvisa... Pero al final estas improvisaciones empezaron a quedar fijas y hacerse una estructura conocida por los cuatro
Cuatro minimal canta a la esperanza, a la belleza del cardo en las gargantas, al dolor de la ausencia, a la paciencia. La cola del dragón puede escucharse como una ceremonia de lo vital. Lo vital de la ética y la vida política en una sociedad lastimada, pues las composiciones del cuarteto se manifiestan por la equidad, la comunión y la (de)construcción de identidades multiculturales: la apertura de canales de diálogo.
Este ensamble internacional ―formado por integrantes que, aunque se adoran, casi no se escriben― por primera vez saldrá de gira a países distintos a los de su origen, y luego de una breve gira por Nueva York presentará La cola del dragón en México el próximo 3 de noviembre, en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris.




jueves, 11 de agosto de 2016

Poems in Numéro Cinq (agosto)

From No todas las islas
Natural History
Words are crabs
Buried in the deep.
Shipwrecks speak
in seashells.
The wind sings its syllables
of whispered names.
.
The Giant Women
They came from the north,
but no one knows when they were wiped out.
From the cave of music
they made their rounds,
raising their pentagram arms;
they all croaked under lock and key.
The old men claim to have seen them
devoured by the sea.
.
from Boreas
THE DAY LABORERS howl with the sound
of war in the poppy fields,
music for bull calves,
train whistle that carries the breath
of the soldier suckled by Chernobyl.
There’s so much slackening the thread, Sipofene,
such fire in the crotch,
…………humiliated boots,
…………metallic hands,
…………headquarters’ silences.
What will the dust bring,
if we’re always dead in the presence
of the violet stockings’ nudity?
It is a field of iron, Sipofene,
…….a keloid field.
.
from Austral
THE WORLD SHOULD BE A BETTER PLACE,
with more poems and tulips;
no resection of the migrant
who flees in order to survive
the harassment of offices
that are after his right thumb.
Tell us what emporium has robbed you?
How many prisons have you trod?
Who knew the truth of your sandstone?
The cherry and blue meeting houses
were part of the eclipse.
We speculated up until the year of your birth.
NO ONE CLAIMS THE ASHES
of an angel of clay
in the jaws of the common grave,
no one asks for his minimum wage
at the sides of Cadmus’ ships,
and no one deserves to die by stone
on a high tension cliff,
but there go the 50 thousand orphans
who have lost their hunger
walling in the cattle.
.
from Zenith
IT IS CALLED RAGE, Sipofene,
the substance that undermines us
breaks us
deludes us
the exhausted gaze of serfs;
it’s called weariness, Sipofene,
this solitude without a capital
these lead hillsides,
paradise of the dissidents.


Traducciones de Cody Copeland para "The Deserts and the Seas: Zazil Alaíde Collins", entrevista de Dylan Brennan en Numéro Cinq (agosto, 2016).

viernes, 8 de julio de 2016

Kanopa

Para algunos viajeros, el canto es el equivalente sonoro del bastón.
David Le Breton



kanopa un manto de desierto
cuando el ojo de la liebre
deje volar cien pájaros por Amarillo,

ese remanso de silencio donde emana
la bocanada, el agua y pálpito de los sin rumbo.


kanopa la retahíla del primer amor
que demoró siete años en decir no,

cuando la estrella polar del refugiado brille
en un campo de hierba santa y pescados:
sólo con piedra arde la arena que nunca pisamos.


kanopa un coro entre la nada
de la neblina y el asilado de Dignidad.

No queremos mentir,
la soga cambia como piel de yubarta
desgarrada en zona de desfragmentación.

kanopa el sustento que se reparte sin la sal
en el olvido de sobremesa

cuando enumeramos las especias de Amarillo.




Oz existe en el acimut:

es un eco entre sábanas que dilatan nortes.





kanopa la supervivencia del salto al vacío
cuando la tromba que nos entona
rompa la energía de la quijada enjuta:

la luz es una pausa en el tendón
que se cosió al arrasar Amarillo.


kanopa las luciérnagas del sicomoro;
hemos caminado de espaldas a los telares
entre 667 carcajadas y henequén.

La mortecina en el pico de los pájaros
es un acorde que retorna al torso del calavero.


kanopa la nube que antes del alba anuncia
el relinchar de los caballos blancos
en el trémolo interminable.

Cada estrofa es un tinnitus que dura
lo que el reflejo del aceite adusto.


kanopa el filo que nos roe.
¿A dónde huye la savia del ortodoxo?
¿Dónde quedó el cielo de los peces gato?

¿Quién hereda la tinta de los acentos?
Somos cada sutura que calla.


kanopa entre visillos el trazo del violín.
¿Qué es lo vivo dentro de lo muerto?

Escribir otro mundo es acariciar el follaje
o cerrar la cicatriz al mar
con la acústica del meridiano.


kanopa la joroba del capataz
el día que revienten las cuerdas del burrero,

con la incertidumbre cuica del instante,
la melodía en la ciénaga oculta
en el vientre almena de Amarillo.


kanopa la libertad de picar la piedra
que muda su octava a voz de ira
como un cetro en el sacrificio.

El tótem llora infeliz como nosotros
cuando el polvo de la mantis abrasa.


kanopa los días en los que perder el hambre
es tomar derecho de esta travesía de hastío:
¿cuándo aprendemos a hablar por tercera vez?

Los vibratos de dulzura se agotan
cuando engañamos los recuerdos.

kanopa la raíz del paladar que hay que cortar,
las campanillas atónitas, el eco de la mesura.

Se nos hundió en las manos;
los músicos siguen a flote
la tónica desafiante del sin espíritu.


kanopa el volumen brusco y ampuloso de los pregones
que apalean los tobillos del caminante.

El maíz ya no revela el agua de los faros,
y si el árbol grita, hemos perdido la batalla del staccato.
¿Quién destruye los galones en Amarillo?


kanopa para no tocar piso,
guarda tu heno, heredero de veredas.

Sueña sin cruzar de negro el muro de las infamias
al son de las cantigas de los sin casa
que piden su fuego de blasón.


kanopa el quinqué de la nostalgia
en el preámbulo de un nuevo año
en el que no somos dueños de nuestro destino;

el duelo en el secreto del sin voz
miente su propio síncope.


kanopa las señales de humo en el travertino;
el ambiguo también silba al camino
que costura es envarar en el cencerro,

pero llegue a donde llegue
seré una palabra plena en Amarillo.

kanopa el trazo del gamelán
con el maldigo de la noche.


¿Aún tenemos derecho de hablar los sin causa?
Somos la suspensión binaural
del todo y nada.


Kanopa el golpe de azar
que sucumbe a las manchas del cadalso
con cada beso de onanza.

Este vals de presencia se derrite
como arcilla en la boca ajena.


kanopa el rumor de las velas
que corre en la discordia por moldear su cera.

El sonido murió en el music-hall
cuando el poeta maldijo la noche
de un paraíso sin nubes.


kanopa la teja seca sobre la pierna coja;
cada flecha es el porvenir
que salta buscando al dragón.

Sobre el pie del trópico
las canciones de yuca ruedan.


kanopa la tirisia del verano en desembarco;
los dientes de luna se pierden
entre la parra y uva salvajes.

Queda sólo esto, la altura murmurante;
la tesitura agria a cada paso.

kanopa la ternura tránsfuga del viento
al halo crudo de luna;
todo canto de garganta nace del búfalo en rapto.

Cuando otros éramos los tantos
el viento nos condenó al chiribital.

kanopa el meyibó desde la serranía
en cada nota de hoguera:

la valka en la muñeca
enseña que destino es cantar


kanopa el tono que resplandece del precipicio;
el intermedio nos aventa cada rastro en Amarillo:
¿quiénes son los incompletos?

Cada mañana pronunciamos
The ass crack of dawn.


kanopa tangaras y ermitaños
por toda hoja que invoca voz
y corteza de sueño en cántaros,

scat del alero y el cabestro,
el garabato en su covacha viene.


kanopa de vuelta a casa
en el país del gil zaherido
por las banderas rojas en su basílica.

¿Quién busca al desaparecido
si los amartelados están sin fuerza?


en el mapa de tus ojos

cuando la anomia
derribe las siete puertas del bustrófedon.
El sin dios no nos debe nada.

kanopa la cuita de los sin futuro
porque es eterno su tabú de silencios

para oliesquear entre los huérfanos
cerebro, corazón y coraje.
Los ahorcados marchan a Amarillo.

kanopa el desenlace de la lira
de los veteranos sin erección.

La venda del suicida yace en el muelle
que se estrella en las salinas.
Dignidad encalló en la ruina.

Viene a por mí la hierba.



Kanopa es la conjugación de cantar en el desierto.





* Meyibó: estación alegre y abundante
** Pensando en "667", de Kike Mendoza Trío; Zona de desfragmentación, de Germán Bringas; "Mapa sonoro de un cúmulo de burbujas, de No soy, y Onanza, de Tom Kessler